miércoles, 24 de marzo de 2010

ESPACIO GEOGRÁFICO

1) El espacio geográfico no es NEUTRO, está impregnado por la intencionalidad de los grupos sociales que le asignan valores diferentes y por consiguiente los resultados son diferentes.

2) El espacio geográfico se ve y se siente, nos inspira pensamiento. En él se funden distancias, superficies y energías diversas que le imprimen una dinámica particular.

3) El espacio geográfico debe considerarse como un conjunto indisociable en el que participan por un lado, cierta combinación de objetos geográficos, objetos naturales y objetos sociales y por el otro la vida que los colma y los anima, es decir la sociedad en movimiento.El contenido (la sociedad) no es independiente de la forma (los objetos geográficos) y cada forma encierra una fracción del contenido.

Ejercicios:

De acuerdo a las definiciones anteriores y basados en una concepción de la Geografía perceptiva y ambientalista describe el Espacio Geográfico en el que viviste desde niño.
Debes incluir hechos sociales, culturales que formaron y forman parte de tu crecimiento como persona.
Señala los cambios ocurridos en dicho espacio.

A continuación se transcribe un texto realizado en el 2009, por un estudiante de quinto año del liceo de Solymar 1.


"Nací en aquella ciudad del norte, donde los caminos que no eran de asfalto, tenían color rojizo y allí viví mi niñez hasta los 14 años, cuando dos días después de cumplirlos viajé 500 km. hacia el sur y 20 al este y aquí me quedé, en otro de los "pueblos" uruguayos.
Este viaje a pesar de que ya había recorrido distancias mayores, fue el más sufrido y largo de mi vida, recorrí en vez de kilómetros, años luz, porque acá encontré otro universo, un universo en que ahora me siento plenamente identificada, sin olvidar cada marca construida por lo vivido en Rivera.
Críticas sobre esta ciudad, no faltan, muchos dicen que Rivera no vale nada, o la tratan como otro pueblo perdido, en este país también perdido en el mapa. Muchos no la conocen, pero muchos también la olvidan...
No me asombra para nada, solo aquellos que se acostumbraron o se entusiasmaron con algunas características especiales de ella, logran extrañarla o entenderla, aunque a veces sea tan difícil, simplemente quererla, así como la quiero yo.
Allá las temperaturas eran las más altas, pero también se vivían inviernos de los más crudos.
Allá habían calles con elevaciones casi verticales, que a veces nos llenaban de vértigo al atravesarlas.
Allá en mi barrio, un poco alejado del centro, se vivián los domingos más silenciosos, interrupidos por el heladero con su bocina tentadora o el paso de alguna carreta con sus caballos acompañado en los días de más calor por el chillido de las chicharras.
En casa estaban nuestros perros amenaza para algunos vecinos, ya que era peligroso que alguna de sus gallinas paseara por nuestro patio y ni hablar de los pequeños pollitos que estos criaban.
Pasé gran parte de mi niñez trepada a los árboles con mi prima, que logró inculcamre alguno de sus instintos por la naturaleza y entre la camelia y los eucaliptos del fondo, encontrábamos (aunque a veces también imaginábamos) indicios de que en aquel terreno historias de amor hubo.
Porque según cuentan algunos vecinos, la casa cuando estaba abandonada, era lugar de encuentro para jóvenes enamorados, también dicen una cárcel donde en el sótano encerraban a los esclavos y hasta algún tesoro nos espera todavía por los túneles que desembocaban en aquel sótano.
Claro, que estas eran parte de las historias del barrio, que se pasaban entre conocids de conocidos, como todo en aquella ciudad.
Conocidos en realidad, éramos todos, desde el amigo del carpintero del "ombú" hasta el chofer del ómnibus que nos llevaba a casa todos los días.
A veces esto, era tan aburrio, no faltaba el día en el que no te encontrabas con la persona que te vió de bebé, o con la peluquera de tu abuela.
Pero ahora, ya entiendo, con un poco de nostalgia de que se trataba: todos hacían parte de un mundo, de un pequeño mundo compartiendo entre todos. Luego conocí lugares, que tambien entiendo, donde cada persona es un mundo y cada mundo se aisla del otro.
Los fines de semana por la calle Sarandí nos encontrábamos todos, algunos en auto, otros a pie, pero todos recorrían esta calle de punta a punta y varias veces.
Extraño pasear por esa calle y saludar a las familias sentadas en sus sillas sobre las veredas con el infaltable mate.
Extraño sentarme en la esquina de siempre, con mis amigos de siempre.
Extaño prender la radio y escuchar esa canción brasilera que te sube el ánimo, aunque no quieras, o en las fiestas sambar hasta que tus pies no te den más.
Extraño ir de compras y pelearme con el vendedor brasilero por algún malentendido en "portuñol".
Extraño ver las cometas en otoño y recolectar la marcela y la carqueja en el cerro atrás de casa.
Extraño conocer cada baldosa, cada calle, cada rincón.
Extraño tanto pero a la vez lo extraño en el pasado y no en el presente no tampoco en el futuro. Es que cuando me preguntan si volvería ya mi respuesta no es como antes.
Encontré en esta ciudad,la Ciudad de la Costa un lugar que de apoco me acogió y me llenó de alegrías y me hizo descubrir personalidades que cambiaron mi forma de pensar y me percepción sobre la vida.
Cada detalle, trato de disfrutarlo detenidamente, cada ida a la playa, que no la tuve cerca durante años, cada paseo en bici, por estas calles enrredadas que hacen que me pierda de vez en cuando, cada encuentro com mis amigos también siempre en la esquina de siempre se que me va hacer falta cuando ya no viva acá, porque son parte de mi, así como los recuerdos de mi querida ciudad natal.

1 comentario: